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Durante
la segunda residencia el
mes de Julio
de 2010 en
la Fundación
Museo A.R.M.A
el
proyecto se perfiló, adquiriendo el matiz de "Taksu
of Bali"
Llevaba un año pensando y trabajando
entorno al concepto "taksu". Pictóricamente
podría traducirse como "tener duende", algo
difícil de aprehender en Arte, pero al mismo tiempo facilitador
del mismo. También aprendí que la misma palabra tiene
diferentes connotaciones según el ámbito en que se aplica:
"tener carisma", "espiritualidad", "alma",
"intervención de los dioses"..., está
profundamente arraigado en la vida balinesa.
Dos obras son especialmente significativas
de este segundo periodo: "Fertilidad de la Madre Tierra"
y "Echar raíces".
La primera fue pintada en la entrada del museo,
requirió un gran esfuerzo por mi parte porqué la luz
variaba constantemente y siempre estaba rodeada de gente, especialmente
de niñas que practicaban danza en el lobby. Podría decir
que ese cuadro fue fruto de las intervenciones de mucha gente, cada
cual decía la suya, desde el que recogía hojas, hasta
los pintores más prestigiosos. Pintar dejó de ser un
"acto sacralizado" para convertirse en un "rito
compartido" y mi vida en el Museo cambió por esta
razón; pasé de ser "la artista catalana"
a convirtirme en una trabajadora
más del ARMA, compartiendo comedor con ellos. Pero además,
en esta obra, se empezaba a entrever mi interés por las raíces
de la cultura balinesa, quizás por el hecho de limitarme
a pasear por el barrio de Ubud en que me encontraba, a asistir a diferentes
actos y celebraciones como cremaciones, inauguraciones, danzas, festivales
escolares...
"Echar raíces" fue
mi última obra en esta residencia y muy significativa de mi
proceso allí. Pués no sólo había afianzado
mis relaciones con diferentes balineses sinó también
con la comunidad internacional que vive en Ubud, la cual me cuestionaba
la noción de "pertenencia". Estaba claro que
ellos vivían allí, pero no pertenecían a esa
tierra, ni tan siquiera tenían derecho legalmente a comprar
la tierra o la casa en la que vivían. Este cuadro, con sus
raíces entresijadas, que casi no parecen pertenecer al árbol,
ilustra mi vivencia de la cultura balinesa, aparentemente sencilla,
pero marcada profundamente en diferentes ámbitos de la vida
cotidiana por el "rito" como "pertenencia a la
comunidad". Casi podríamos decir que un balinés
no existe en si mismo, si no es por su pertenencia a la comunidad.
De ahí que "taksu" se perfilara como "taksu
de Bali".
De ahí también, que la exposición
de las pinturas realizadas fuera, esta vez, en el lugar preciso donde
la obra se creó, convirtiendo así el "objeto artístico"
en un elemento más de la naturaleza, como "pertenencia"
a ese lugar. "Taksu" sí, pero "Taksu
de Bali", no de otro lugar.
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OBRAS DEL PROYECTO
  
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Kesuburan
Ibu Pertiwi (Fertilidad de la Madre Tierra)
óleo
s/ tela 70 x 100
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Bersama ritus (Rito compartido) óleo
s/ tela 80 x 65
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