"Aigües
pedregoses" es un proyecto en evolución
puesto que nace de una fisura permanentemente abierta...
Reúne una serie de óleos alejada de la concepción
clásica de "marina", aunque el referente sea el mar.
El
elemento humano no participa en el panorama, no tiene presencia, no
hay huella de su paso. Lo humano será la aportación del
espectador como mirada, una mirada que siempre busca un reposo que no
encuentra, el juego de espátula no lo permite, desorienta, desvía,
y a su vez, atrae desde las profundidades; podríamos decir, que
será el mar y la piedra quién saldrá al encuentro
del que mira.
Piedras, rocas y mar se confunden en formas y colores, produciendo un
movimiento inquietante, una lucha, a vida, por existir, una pugna entre
elementos inertes, entre materiales.
A
veces ganará lo pétreo, la potencia de lo indestructible,
los contrastes, los repliegues, lo recóndito, un reducto secular;
otras
vencerá la pasividad erosiva del agua, del agua como reflejo,
el agua como mediadora, la luz diáfana, el vaivén, el
rumor del elemento acuoso.
Aguas Pétreas es un desliz de transparencias, donde se juega
lo femenino y lo masculino, lo pasivo y lo activo; un mundo inmerso
en el propio mundo, una búsqueda de lo inexistente en lo existente,
de la esencia que posibilitará lo humano.